viernes, 11 de noviembre de 2011
Y es el momento de pararse a pensar de dónde venimos, quiénes somos, quiénes queremos ser, y adónde iremos. Es el momento de decir: 'aquí y ahora' (<<Hic et nunc>>). El momento de conocer y conocerse (<<Nosce te ipsum>>). El momento de jugárselo todo a una sola carta. El momento de abrir bien los ojos y parpadear lo menos posible para no perderse nada, porque como todos sabemos <<tempus fugit>>, y hace nada era viernes, y hace nada eramos unos nenes aprendiendo a andar.
jueves, 10 de noviembre de 2011
miércoles, 9 de noviembre de 2011
martes, 8 de noviembre de 2011
He vuelto cargada de nuevas ideas.
Sé que he dejado de lado esto por un tiempo, que a penas me he pasado por aqui, pero ha habido tantas cosas que ha sido imposible. Pero, por supuesto, no está cerrado ni mucho menos, esto sigue y estoy segura que con miles de ideas nuevas.
miércoles, 19 de octubre de 2011
-Te odio.
- ¿Me odias?
- Si, bueno no, no te odio a ti.
-¿Cómo? ¿Y entonces que es lo qué odias?
- Odio tu manera de mirarme, la forma en la que me sonries, odio estar de repente en un sitio y que me venga tu olor y recuerde esos momentos que hemos pasado, odio que vengas y me des un abrazo...
-¿Cómo? ¿Qué odias mis abrazos?
- No, no los odio, me encantan, son como una droga, los necesito a cada instante, pero odio necesitarlos.
- Entonces ¿cuál es el problema?
- El problema es, que si son como una droga va a ser totalmente imposible desengancharme.
- No te desenganches, te dije que no me ibas a perder, y si los necesitas, te los voy a dar.
- Eres la perfección personificada.
- No seas exagerado...
- Ven, dame un poco de esa droga que me das tú.
- ¿Me odias?
- Si, bueno no, no te odio a ti.
-¿Cómo? ¿Y entonces que es lo qué odias?
- Odio tu manera de mirarme, la forma en la que me sonries, odio estar de repente en un sitio y que me venga tu olor y recuerde esos momentos que hemos pasado, odio que vengas y me des un abrazo...
-¿Cómo? ¿Qué odias mis abrazos?
- No, no los odio, me encantan, son como una droga, los necesito a cada instante, pero odio necesitarlos.
- Entonces ¿cuál es el problema?
- El problema es, que si son como una droga va a ser totalmente imposible desengancharme.
- No te desenganches, te dije que no me ibas a perder, y si los necesitas, te los voy a dar.
- Eres la perfección personificada.
- No seas exagerado...
- Ven, dame un poco de esa droga que me das tú.
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